martes, 16 de agosto de 2011

Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán



Programa Especial Universitario de Formación Docente
PREUFOD


Investigación realizada por los alumnos de la Carrera Informática Educativa Sección “B” con sede en la ciudad de La Esperanza, departamento de Intibucá.
Integrado por:
Dania Yamileth Osorio
Leticia Coralia Castañenda
Ever Josué Rodríguez
Docente: Licenciado Marcio Rodas
Asignatura: Informática Educativa
Fecha: 29, 30 de Julio de 2011
Correo: grupoinformaticalapaz@gmail.com



Los Xicaques o Tolupanes en Yoro.

 Como estudiantes de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, que cursamos la carrera Informática Educativa, en la sede de la Ciudad de La Esperanza, Intibucá, hemos realizado una investigación de mucha importancia para nuestra formación académica, para el desarrollo cultural de nuestro país y en especial para las Tribus Xicaques.
Para conocer más a fondo sobre las tribus Xicaques  de nuestro país en el departamento de Yoro, nos trasladamos desde el Departamento de La Paz hacia esa zona, para conocer por medio de la experiencia; la cultura, costumbres, tradiciones y forma de vida de los Xicaques .
Nos desplazamos  a la Federación de Tribus Xicaques (FETRIXY,) que es una organización no gubernamental (ONG), creada con el objetivo de conservar la cultura Xicaque al mismo tiempo brindarles el apoyo necesario para el desarrollo progresivo de cada tribu tolupana.
El grupo de trabajo de la clase Informática Educativa integrado por tres compañeros de la carrera Informática Educativa luego de contar con información clave para desplazarnos a la aldea Plan Grande donde viven algunos Tolupanes,  tuvimos la oportunidad de entrevistar a un ex cacique Tolupan el Sr. Rubén Martínez, de 71 años, donde entablamos una conversación en la que el respondió con mucha indignación sobre la problemática económica social que viven en la actualidad los Xicaques, expresándonos la pobreza en la que están hundidos y la constante discriminación que sufren por parte del gobierno de Honduras, donde consideramos que la Secretaria de Arte, Cultura y Deportes como la institución encargada de velar por la cultura y sostenibilidad de las étnicas brillan por su ausencia.
Nos expresaba el ex cacique Xicaque don Rubén Martínez, que ellos todavía manejan y conservan algunas costumbres ancestrales como  en la medicina, religión, idioma  y gastronomía entre otras.
En cuanto al idioma notamos que es escaso el manejo del idioma en esa zona pero sin embargo don Rubén Martínez y otras familias Tolupanes lo hablan todavía.
Nos dimos cuenta por medio de la experiencia vivida, la extrema pobreza y desigualdad social  en la que viven los Xicaques, son necesarios proyectos de desarrollo social, apoyo económico y educacional de igual forma atención para la conservación de la cultura.
El objetivo de esta investigación fue que conociéramos a fondo sobre los Xicaques como parte importante de nuestras etnias y darnos cuenta del valor trascendental que tiene presérvalas esto no significa que ellos deben quedarse atrás en la civilización y desarrollo, sino ser civilizados pero al mismo tiempo no olvidar las raíces maravillosas e interesantes de lo que es la cultura Xicaque, de igual manera con el objetivo de hacer un llamado de atención a las autoridades gubernamentales, ONG de apoyo para la conservación cultural y del pueblo hondureño en general para que conozcamos sobre nuestras etnias más a fondo, de esta manera saber, conocer y entender el verdadero valor que tiene en nuestra sociedad.

Historia de los Tolupanes o xicaques
Se les conoce como XICAQUES pero su nombre auténtico es TOLUPAN; el término de Xicaques fue utilizado por los colonizadores para referirse a los diferentes grupos rebeldes de Taguzgalpa. Los xicaques de la Montaña de la Flor se autodenominan Tolupanes, empero los que habitan en Yoro se han acostumbrado a la denominación de Xicaques. Hacia fines de la época prehispánica se extendieron por la costa atlántica, la Bahía de Honduras, desde el Río Ulúa a Puerto Castilla, cerca de la actual Ciudad de Trujillo y tierras adentro hasta el Río Sulaco, pero en el año de 1,609 los Tolupanes se ubicaron como grupo étnico en el área de los Ríos Guayape y Guayambre, en el Departamento de Olancho.

Es importante señalar que éste proceso de reasentamiento étnico, murieron grandes cantidades de indígenas debido al trabajo forzado y a las enfermedades foráneas. Fue el misionero español Manuel de Jesús Subirana quien en 1,864 al observar el exterminio de los indígenas, gestionó ante las autoridades los títulos de propiedad para éstas poblaciones. Vale mencionar que dichas tierras tituladas a favor de los indígenas, hoy día son motivo de disputa por encontrarse, la gran mayoría ocupadas por cafetaleros y ganaderos ladinos en el departamento de Yoro.
Los primeros asentamientos
Los franciscanos que intentaron evangelizar a los xicaques parece que no tuvieron mucho éxito. La dispersión y el modo de vida semi – nómada y su espíritu indomable e independiente los hacía difícilmente accesibles. El centro de Luquigüe con su grande y hermosa iglesia colonial es signo de los grandes esfuerzos realizados por los misioneros y también del poco fruto conseguido. La supresión de los subsidios que venían de España al producirse la independencia, obligó a abandonar Luquigüe después de más de 100 años de trabajo misional.
En 1858 el P. Manuel de Jesús Subirana reasumió la evangelización de los xicaques, aprendiendo la lengua tol y viviendo entre ellos. Su método de anunciar la Fe Cristiana con mucho amor, paciencia y espíritu de servicio y sin afán de dominar parece que fue convenciendo a los indígenas que se fueron bautizando en gran número.

Según sus informes llegó a bautizar unos 9,000 xicaques, es decir casi la totalidad de los que vivían en esa época.

El "Santo Misionero en sus 9 años de trabajo apostólico en Yoro, consiguió armonizar eficazmente los diversos aspectos de la Evangelización.
El anuncio del Evangelio, la catequesis y la administración de los Sacramento con amor, paciencia, generosidad y servicialidad.
La defensa del ambiente vital de los Xicaques, consiguiendo del gobierno el reconocimiento de sus territorios y los títulos legales de propiedad, organizando las tribus.
La defensa de su vida y sus derechos, por medio de un reglamento que los protegiera en sus relaciones contra los abusos de los ladinos. Estableció además unos dos protectores de indios" que velaran por evitar y corregir abusos.
También integró el aspecto educativo y cultural, estableciendo, junto a las ermitas o capillas de las tribus, escuelas para alfabetizar y enseñar lo básico a los indígenas.
Todo ello despertó nuevas esperanzas y nueva vida en el pueblo xicaque, que hasta hoy reconoce agradecido esa labor.
Pero el morir el 27 de noviembre de 1864, no hubo otro misionero que continuara su labor y los que debían ser "protectores de indios", en parte se hicieron lo contrario: algunos los empezaron a utilizar como mozos baratos en la explotación de la zarzaparrilla de los bosques. En 1868 el gobernador de Yoro reclutaba militarmente a los indios para que le sirvieran en su negocio de exportación de zarzaparrilla, obteniendo con ello buenos beneficios, pero explotando bárbaramente a los indios. En ese año algunos miembros de la tribus de Santa Marta se revelaron contra los soldados del gobernador que les obligaban a trabajar y parece ser que mataron a alguno. Entonces el gobernador envió más soldados a castigarlos y un grupo de 7 adultos huyó hacia la Montaña de la Flor, donde los soldados no los pudieron hallar. Allí fundaron una colonia que se ha mantenido muy aislada y ha conservado su lengua, su cultura y sus tradiciones hasta la actualidad. Ahora unas 300 personas organizadas en dos tribus, viven en esa zona montañosa, repartidos por varios
 


 Los tolupanes están constituidos en 32 tribus distribuidas en seis municipios del departamento de Yoro, más dos tribus emigradas el siglo antepasado a la Montaña de la Flor, municipio de Orica, Francisco Morazán.

Por la ubicación de las tribus en territorios de difícil acceso, en algunos casos, es imposible precisar la información. En un principio se conocían 21 tribus pero, a partir de la segunda mitad de la década de los ochenta, la FETRIXY (Federación de Tribus Xicaques de Yoro) comenzó a realizar un reconocimiento en la zona, ya que se constato la existencia de un buen número de pequeños grupos tribales que se separaron de las tribus reconocidas, por distintas razones, y formaron grupos aislados en las montañas. Por el contacto con los españoles y por el continuo contacto con los ladinos, los tolupanes han perdido aceleradamente muchos valores y costumbres ancestrales, proceso que ha afectado, especialmente, su lengua materna (el tol).

En el departamento de Yoro se localizan las tribus de: Plan Grande, Anisillos, Matadero, Santa Marta, Subirana, El Tablón, El Pate, El Palmar, Lagunitas, La Pintada, Luquigüe, Mina Honda, San Esteban, Candelaria, Las Vegas, Agua Caliente, Zapotal, San Francisco de Locomapa, El Siriano, Jimía, La Bolsita, Guajiniquil, Santa Rosita y Placencia; tres tribus en la Montaña de La Flor y una en el municipio de Marale, Departamento Francisco Morazán.
La población tolupán la establecemos aproximadamente, en unos 19300 individuos, de los que sólo los que habitan en la Montaña de La Flor conservan su lengua materna. Es necesario señalar que la cultura tolupán es similar a la de los tawahkas, misquitos y pech, por ser una "cultura de la selva tropical" cuyas características según A.Chapman, son: asentamientos semi-permanentes, casas multifamiliares, agricultura rudimentaria, caza (con arco, cerbatana) y pesca. Cestería, poca alfarería y calabazas. Ropa de corteza (en la actualidad, la vestimenta se ha latinizado), sociedad igualitaria gobernada por caciques (ahora regida por asambleas de ancianos y shamanes). Utilización de bebidas (chicha) en bodas y funerales. Dispersos en el interior de las montañas, los caseríos son pequeños y casi todos sus habitantes son familiares.


Aspecto Cultural

Las manifestaciones culturales cosmogónicas han desaparecido, salvo en la tribu de la Montaña de La Flor. Hay ausencia casi absoluta de manifestaciones artísticas.

La lengua tol se encuentra en estado de supervivencia; la hablan en forma aislada sólo una porción de las personas adultas, sólo en cuatro de las tribus mencionadas se encuentran todavía personas que la hablan. En muchas otras tribus se perdió desde la generación pasada o la antepasada, encontrándose algunos ancianos que recuerdan ciertas palabras que intercambiaban con sus madres.

Dando una cifra aproximada, podríamos decir que el tol lo hablan unas 700 personas; el mayor número de hablantes está en la tribu de la Montaña de La Flor, con unas 410 personas; el resto, esta disperso, en las demás tribus, donde lo hablan solamente las personas de edad avanzada.
La mayoría de la población india no habla su lengua. Las presiones discriminatorias ejercidas por los ladinos mediante burlas, imprecaciones y recriminaciones contra los torrupanes por la forma en que hablan el español, ha hecho que los indios se preocupen más por mejorar el español, que trasmitir su lengua a las nuevas generaciones.
Las prácticas culturales, ceremonias y ritos de transición (nacimiento, adolescencia, muerte) han desaparecido. Los tolupanes de la Montaña de la Flor tienen la costumbre de velar a sus muertos en la cocina durante 24 horas, los tolupanes comen su alimento diario y beben café. No utilizan cajas para el entierro, el cadáver es envuelto en las mantas que ocupaba para dormir y así es enterrado. Sus pocas pertenencias son depositadas en la fosa. A diferencia de los ladinos, los tolupanes de la Montaña de La Flor no lloran a sus muertos durante la velación, nadie hace comentario alguno; simplemente reflexionan sobre lo que fue el difunto en vida.
La ropa que en la actualidad usan, la obtienen a través del comercio con los ladinos y solo en la Montaña de La Flor, se encuentran tolupanes que aún usan su traje tradicional llamado "balandrán". A pesar de sufrir una sustancial modificación de muchos elementos culturales y sociales, los tolupanes tienen conciencia de su pasado y paulatinamente, se integran al proceso de desarrollo nacional.

Su economía es de subsistencia, combinada con los estratos dominantes al interior de las tribus: los indios ricos y pequeños productores (economía mercantil simple). La economía tolupán vive un largo proceso de transición entre lo tradicional y lo moderno.


Aspecto Religioso

Los tolupanes no son extremadamente religiosos, tal vez porque lo han olvidado por falta de practica o, simplemente, como una reacción a su situación de sometimiento durante 500 años. Además que los españoles no le dieron mucha importancia a la evangelización de estos "indios salvajes". En la actualidad prácticamente han olvidado su religión ancestral. A excepción de los tolupanes de la Montaña de La Flor donde todavía persisten muchas de las creencias ancestrales y juegan un papel importante en su cosmovisión, pero por la presencia de misioneros evangelizadores en la zona, ellos temen hablar de sus creencias.

Estructura Organizativa

La familia no difiere aparentemente, de las familias ladinas del sector. Se encuentran sin embargo, en algunas tribus, ciertos rasgos que pueden sugerir características familiares ancestrales: la presencia durante el parte, remite a una figura paterna reforzada con aspectos ceremoniales. La tendencia a construir la casa cerca de la de los parientes más próximos recuerda sistemas de familia ampliada que, sin duda fueron mucho más evidentes en las antiguas culturas cazadoras de la época precolombina. Pese al fuerte proceso de latinización, en la actualidad los tolupanes son el grupo étnico mejor organizado dentro del contexto nacional. Están organizados en tribus y éstas a su vez pueden abarcar un número diverso de caseríos y aldeas. También hay tribus de un solo caserío.
Entre los tolupanes, el tipo de tenencia de la tierra es muy particular, dado que nadie la posee a titulo individual. Cada indígena tiene derecho a cercar su parcela y trabajarla; aunque no puede venderla, puede cercar la extensión que es capaz de trabajar, variando de 2-3 manzanas. Esta característica de la tenencia de la tierra esta vigente a pesar de que algunos caciques y cafetaleros se han agenciado más, despojando a muchas tribus de sus tierras.



Aspecto
Socioeconómico

Los tolupanes producen especialmente, granos básicos (maíz, frijoles, café) y explotan secundariamente recursos naturales silvestres con raíces y madera. La organización del trabajo es fundamentalmente individual. En ninguna tribu existe el cultivo comunal. Si bien la agricultura es de subsistencia, hay casos de indígenas que comercializan alguna cantidad de café, negocio típicamente ladino, cultivos de frijoles, maíz y casos aislados de venta de frutas, de verdura y yuca.
Los tolupanes pueden contarse entre los indígenas que han desarrollado un amplio conocimiento en cuanto al manejo de las abejas productoras de miel. Son especialistas en detectarlas y domesticarlas, cuando están en la montaña. Esta labor se inicia con el traslado de las larvas o huevos de la colmena silvestre a un trozo ahuecado y sellado en sus extremos, dejando únicamente el grupo de entrada y salida de las abejas. Se deja por unos días próximos al lugar de donde se extrajo y luego se traslada al patio de las viviendas.

Famosa noticia en el Gobierno de Zelaya Rosales

Zelaya regalará burro a resentido cacique de tribu Xicaque, Cipriano Martínez

El cuadrúpedo fue transportado en helicóptero hacia el helipuerto de Casa Presidencial en Tegucigalpa, donde pasta plácidamente a la espera de ser transportado a la Montaña de la Flor.

Muere "Palmerolo", el burro que regaló Zelaya
Aparentemente el animal no se adaptó al frío de la Montaña de la Flor donde viven los tolupanes, en el departamento de Yoro (norte), pues procedía de Comayagua (centro), que es más cálido.
Tegucigalpa, Honduras
El burro "Palmerolo", que el ex presidente de Honduras Manuel Zelaya le regaló a un cacique indígena tolupán Cipriano Martinez, murió recientemente al parecer a causa del frío en la zona montañosa donde vivía con su amo, según publicó hoy un diario local.
El asno "no quería comer, se fue poniendo flaco y, por mucho cuidado que se le tuvo, murió", indicó La Tribuna, que atribuye la versión a dirigentes tolupanes que asistieron ayer a una entrega de títulos de propiedad en el Instituto Nacional Agrario en Tegucigalpa.
Aparentemente el animal no se adaptó al frío de la Montaña de la Flor donde viven los tolupanes, en el departamento de Yoro (norte), pues procedía de Comayagua (centro), que es más cálido.
"Palmerolo" fue noticia por primera vez el 22 de mayo de 2009, cuando apareció como "huésped" de la Casa Presidencial, a donde fue transportado en un helicóptero militar desde Comayagua, para que luego Zelaya lo enviara al cacique tolupán, Cipriano Martínez.
Según publicó la prensa en ese entonces, Zelaya le había ofrecido un burro a Martínez durante una visita a la Montaña de la Flor, pero había incumplido su promesa, que otros tolupanes le recordaron cuando los recibió en la Casa Presidencial el 18 de mayo de 2009.
Cuando Zelaya preguntó a uno de los tolupanes por qué no había llegado Martínez, si es el cacique, el indígena le respondió: "Está enojado con vos, porque dice que sos un mentiroso, que le ofreciste un burro y no le diste nada", según las versiones de prensa.
Los tolupanes son uno de los ocho grupos étnicos que viven en Honduras, en su mayoría en un ambiente de pobreza y miseria.
Zelaya ordenó la compra del burro, por unos 100 dólares, que finalmente llegó al cacique tolupán después de haber pastado por un mes en los predios de la Casa Presidencial, antes de que los militares derrocaran al entonces gobernante, el 28 de junio de 2009.
Unos periodistas chuscos bautizaron al asno como "Palmerolo" en alusión a la base militar de Palmerola, construida cerca de la ciudad de Comayagua por Estados Unidos en los años 80 del siglo pasado.

Olvido de  los  Tolupanes
Su peregrinaje en medio de la miseria y el olvido continúa. Pese a más de cinco siglos de existir como una de las siete etnias de Honduras, los tolupanes en lugar de preservarse por el gobierno como parte de la historia de Honduras, está destinada a desaparecer, víctima del hambre y el olvido.
Tegucigalpa, Honduras. Esta es la enésima vez que llegan a Tegucigalpa, envueltos en sus ancestrales atavíos y con sus estómagos vacios, exigiendo comida para su pueblo.
Los Tolupanes o Xicaques están distribuidos en 32 tribus en los departamentos de Yoro y Francisco Morazán; acceder a estas comunidades es casi imposible. Desde el contacto con los españoles, los Tolupanes han ido perdiendo aceleradamente sus costumbres, valores y hasta su lengua materna (tol).
Pero no solo lo anterior contribuye a la perdida de esta etnia, otro de los factores es la falta de atención del Estado de Honduras al no accionar para frenar las múltiples violaciones de derechos humanos que se cometen en contra de este grupo étnico.
José Sevilla integrante de la Tribu La Ceiba, afirmó que son víctimas del sectarismo político, ya que el Alcalde del Municipio de Orica, Felio Farrera, ha creado sus propias leyes para entregar los bonos de la Red Solidaria, que son entregados a través del Programa de Asignación Familiar-PRAF-.
Sevilla aseveró lo anterior en el marco de un plantón que durante varios días realizaron en los bajos del Palacio Legislativo en Tegucigalpa. “Él nos dice que a los que son cachurecos no les va entregar el bono”, son las palabras que asevera les emite el alcalde de la zona.
Sevilla le pide a las autoridades del PRAF que entregue personalmente los bonos a estas comunidades, para que no continúen las injusticias por parte del Alcalde. Él dice que sólo una vez han recibido el bono.
Exigen cumplimiento de promesas
Cansados de tantas injusticias, los representantes de los más de  20 mil Tolupanes que viven en condiciones de pobreza extrema y miseria, se hicieron presente en los bajos del Congreso Nacional y las afueras de Casa Presidencial, para exponerles a las autoridades que ya están cansados de las promesas incumplidas.
Le piden al Presidente Manuel Zelaya que intervenga y les apoye a salir de la pobreza y abandono en el que han estado en pasados y presentes gobiernos.
Asesinatos y persecución
Los Tolupanes o Xicaques que llegaron hasta la capital, reflejaban en sus rostros el infortunio de sus vidas.
La usurpación de tierras ha sido uno de los problemas por el cual hasta sangre se ha derramado. “Nuestros terrenos están acaparados por cafetaleros, terratenientes y ganaderos siendo usurpados, nuestros líderes han muerto a raíz de esto”, dijo Santos Hernández,  Presidente de la Tribu Plan Grande en el departamento de Yoro.
A raíz del abuso del  que son centro, los Tolupanes se han visto en la obligación de alquilar sus propios terrenos para poder cosechar el maíz, frijoles y café, ya que es el único alimento que está a su alcance.
Otra de las comunidades más afectadas es la tribu La Ceiba, que está ubicada en la Montaña de la Flor, en el departamento de Francisco Morazán. La Tribu también está siendo afectada por el abuso de los terratenientes que se han dedicado a quitarles las tierras.
Los integrantes de las cinco Tribus que están ubicadas en la Montaña de la Flor, hicieron un llamado a la Secretaría de Seguridad para que se le dé seguimiento  a las ordenes de captura en contra de las terratenientes que han matado a varios líderes de sus Tribus.
De igual forma pide que ponga un alto a los que ya han sido capturados ya que estos los han amenazado diciéndoles que al salir seguirán acabando con la vida de más lideres Tolupanes.
Horas antes de regresar a sus lugares de origen, los líderes de los Tolupanes, fueron recibidos en Casa Presidencial.
Los acuerdos fueron los mismos que en las visitas anteriores: promesas que no se cumplirán y que comprenden apoyo mediante el desarrollo de programas y proyectos que ayuden a agilizar la titulación de tierras y la sustracción de este pueblo de la pobreza.


Testamento de los ancianos indígenas tolupanes de Yoro en su primer encuentro

Nosotros, los ancianos de las tribus jicaques de Mataderos, San Esteban, San Francisco, La Bolsita, Las Vegas y el Tablón; como depositarios de la sabiduría de nuestros antepasados y antes de pasar a mejor vida, reunidos en el Centro Apostólico "San Isidro Labrador" de Yoro los días 23 y 24 de agosto de 1994, dejamos a las nuevas generaciones de las tribus el siguiente testamento:

  1. Que nuestros hijos, nietos y bizniestos jicaques conozcan las tierras de su tribu y sus linderos que nos dejó la Santa Misión para que continúe defendiéndolas con valor inteligencia.
  1. Queremos mostrar la las nuevas generaciones jicaques de Yoro nuestra gran preocupación por las continuas invasiones y usurpación de nuestras tierra que, desde hace más de un siglo, vienen realizando los ladinos; de manera especial, denunciamos al general Filander Armijo Uclés quien ha cercado una vasta extensión de tierras de la tribu de San Francisco Locomapa, con el agravante de que la cerca impide el acceso a las comunidades indígenas del Sinaí y Cabeza de Vaca número dos.
  1. Los jicaques siempre hemos sido respetuosos con la madre tierra y el hermano bosque, ellos nos han proporcionado, desde siempre, nuestro sustento; con tristeza vemos cómo se ha cansado nuestra tierra y han desaparecido nuestros bosques y nuestros animales, pedimos a nuestros jóvenes que mantengan y revivan los bosques que son fuente de agua y vida.
  1. Con profunda nostalgia vemos cómo nuestras tribus están perdiendo aceleradamente las costumbres, las tradiciones y la lengua tol que os transmitieron nuestros antepasados, desearíamos que nuestros hijos, hijas y nietos las conservaran, siendo el matrimonio o unión entre los jicaques de Yoro un buen camino para su conservación.
  1. Con dolor y gran preocupación vemos el marginamiento de nosotros, los ancianos, de los ancianos, de las decisiones de las tribus y las diferencias internas; exhortamos a nuestros jóvenes jicaques para que acepten nuestros consejos, participen en las asambleas y consejos de tribu, fortalezcan nuestra organización social y fomenten día a día la unidad, la concordia y el progreso de nuestras empobrecidas tribus.
  1. El trabajo, el honor y el orgullo es una herencia inestimable que heredamos de nuestros mayores, con inquietud contemplamos cómo nuestras tribus cada día son más pobres, desearíamos que nuestros hijos y nietos mantengan estos valores, pero deben introducir nuevos tipos de cultivo y nuevos productos para que nuestra madre tierra nos dé frutos más abundantes y nuestras tribus tengan un futuro más promisorio.
  1. Con esperanza reconocemos cómo con los esfuerzos de las tribus, de algunas organizaciones privadas amigas y del propio gobierno de ha logrado mejorar nuestras precarias condiciones de salud; no obstante, pedimos a nuestras nuevas generaciones jicaques que luchen para que cada tribu y comunidad tenga agua potable y un centro de salud, deben aprovechar la medicina moderna sin olvidar que nuestros mayores no dejaron un rico legado de hierbas y plantas naturales que curan o mitigan nuestros dolores y enfermedades.
  1. Desde que nuestros padre Manuel de Jesús Subirana nos trajo la Santa Misión nos hemos esforzado en obtener educación para nuestros hijos y nietos; pedimos a nuestros jóvenes que redoblen sus esfuerzos para que ninguna de nuestras tribus y comunidades carezcan de escuela y maestro y que nuestros jóvenes jicaques no sufran menosprecio y vejaciones de ladinos, como hasta ahora ha ocurrido.
  1. Algunos de nosotros, ancianos, jicaques de Yoro, conservamos como un tesoro la lengua materna, "el tol", de nuestros antepasados, pilar de nuestra cultura; pedimos con especial esmero a nuestros hijos, hijas y nietos que aprendan nuestra lengua y no tengan pena ni miedo de hablarla ante propios y extraños; además, solicitamos al Ministerio de Educación que tenga en cuenta a las veintiún tribu jicaques de Yoro en el Programa Bilingüe y Bicultural.
  1. Pedimos a nuestros jóvenes tolupanes que, siguiendo los pasos de nuestros abuelos y bisabuelos, guiados por el padre Manuel de Jesús Subirana, continúen fieles a la Palabra de Dios y, en el caso que deseen cambiar de religión, elijan aquellas que sean respetuosas con nuestra forma de ver el mundo, nuestras costumbres y tradiciones.

11.  Con alegría queremos agradecer a la Iglesia Católica de Yoro, a las religiosas y a todas aquellas organizaciones que, desde hace muchos años ayudan a nuestras tribus jicaques de Yoro y les solicitamos que continúen apoyando a las nuevas generaciones tolupanes.



Algunas Palabras en el Dialecto Tol
Nop = Maíz
Birichiczac = Culebra
Cabuyuc = Caballo
Juuchuy = Ardilla
Cocoy = Viejo
Torol =  Mujer
Voypalvosis =  Voy para la casa
Visiu =  Carrizo
Junu = Ayote
Muchichic =  Ratón
Shoyo =  Perro
Mis =  Gato
Huruve = Mapachin
Pus = Venado
Asumint = Que le vaya bien
Casimicacara = Tengo Hambre
Chiricay =  Arroz con frijoles

 


 




















Estadía en FETRIXY

Federación de Tribus Xicaques de Yoro













Vicente Matute y su comisión de trabajo
Ayudas a la FETRIXY para las tribus Xicaques



Vicente Matute, murio asesinado por defender los derechos del pueblo indigena Xicaque.

Entrevista a Don Rubén Martínez


Don Rubén Martínez fué cacique de la Tribu Plan Grande durante 20 años, sucesor de su Padre quien fué cacique a finales del siglo XIX y principios de del siglo XX.





Niños Xicaques













Casas Típicas de los Xicaques















 







Agradecimiento a:
Melvin Valle y su Adorable Esposa
Sr. Rubén Martínez ex Cacique de la tribu
Y  a toda la población tolupana de la aldea Plan Grande, Yoro.
A la gente amable y servicial de Yoro, Yoro.
 Y a Nuestro Catedrático Lic. Marció Rodas.

Bibliografía
Sr. Ruben Martinez ex Cacique Xicaque
www.unesco.org.uy/phi/.../es/paises/.../pueblo-tolupanes.ht... 
www.historiadehonduras.hn/Historia/.../etnias/tolupanes.htm -

http://members.tripod.com/xicaques/Hd1pueblot.html
Federacion de Tribus Xicaques de Honduras( Fetrixi Yoro) Honduras.

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